El mercado internacional del dressage horse está entrando en una nueva fase.
No se trata únicamente de precios más altos o de mayor competencia, sino de un cambio profundo en la forma en la que se planifican los proyectos deportivos, se toman decisiones de compra y se gestionan los verdaderos talentos.
El año 2026 marca un punto de inflexión claro. Y no por casualidad.
Un calendario internacional que mueve el mercado
En 2026 confluyen dos grandes campeonatos que activan al mercado a nivel global:
- Los Asian Games
- Los World Equestrian Games
Estos eventos no solo movilizan a jinetes y federaciones. Activan inversiones, patrocinadores, programas deportivos a largo plazo y —sobre todo— una búsqueda estratégica de caballos con perfiles muy definidos.
Pero el verdadero impacto va más allá de 2026.
La mirada ya está puesta en Los Ángeles 2028
Muchos compradores no están comprando “para ahora”.
Están comprando para llegar.
Los Los Angeles 2028 Olympic Games ya están en la hoja de ruta de numerosos jinetes, equipos nacionales y estructuras privadas. Y eso explica por qué el mercado se ha concentrado claramente en dos grandes perfiles:
Caballos de Gran Premio listos para competir
Caballos con experiencia internacional, solvencia en pista y capacidad de incorporarse directamente a programas de alto nivel.
Son caballos escasos, muy protegidos por sus propietarios y que rara vez se ofrecen de forma pública.
Caballos de 7 a 10 años con verdadero potencial GP
Este es, sin duda, el segmento más tensionado del mercado actual.
Hablamos de caballos que ya tienen:
- una base sólida en Small Tour,
- calidad y mentalidad para evolucionar al Gran Premio,
- y un margen de desarrollo real en los próximos 24–36 meses.
Son los caballos que permiten construir un proyecto serio y realista hacia 2028.
Menos oferta, más competencia… y más discreción
La consecuencia directa de este escenario es clara:
- menos caballos disponibles en el mercado abierto,
- más operaciones fuera de foco,
- más ventas silenciosas y directas.
Muchos propietarios no desean “poner en mercado” caballos estratégicos. Prefieren escuchar propuestas concretas, filtradas y alineadas con objetivos deportivos reales.
Esto está cambiando profundamente la forma de comprar:
- menos búsquedas masivas,
- más scouting personalizado,
- más valor del intermediario que entiende el deporte, no solo el precio.
Más demanda y un efecto directo en los precios
Este contexto está teniendo una consecuencia inevitable: los precios están subiendo.
La combinación de:
- grandes campeonatos internacionales,
- planificación olímpica a medio plazo,
- y una oferta muy limitada de caballos verdaderamente especiales,
está generando una presión clara al alza, especialmente en los caballos de Gran Premio y en los 7–10 años con proyección real.
El mercado asiático entra con fuerza
El mercado asiático ha dejado de ser emergente para convertirse en determinante.
Hoy vemos estructuras deportivas sólidas, jinetes formándose en Europa y programas con objetivos muy claros. Esa demanda entra con decisión en el mercado internacional y compite directamente por el mismo tipo de caballo que buscan Europa y Estados Unidos.
Cuando varios mercados fuertes buscan el mismo perfil, el resultado es evidente.
El verdadero talento se cotiza muy alto
No todos los caballos suben de precio.
Solo lo hacen los que realmente marcan la diferencia.
Caballos con:
- calidad contrastada,
- mente de competición,
- salud sólida,
- y un camino deportivo claro,
se están cotizando muy, muy alto.
Porque el mercado ya no paga promesas genéricas.
Paga certeza, proyección real y timing deportivo.
Un mercado más maduro y más exigente
El mercado de dressage horses no está parado.
Está madurando.
Es más estratégico, más selectivo y más profesional.
Y 2026 no es simplemente un año más en el calendario: es el punto en el que muchos proyectos comienzan… o se quedan atrás.